1.
Mírame, ¿me ves bien? Me he comprado este conjunto sólo para ti, para ver cómo me devoras con la mirada, mientras la cosa que tienes entre las piernas se dispara.
Oh, sí, sé que tienes ganas, pero intenta aguantar al menos un ratito, que si verme con este conjunto te ha encendido, el juego al que vamos a jugar te va a encantar.
Voy a acercarme a ti, veo venir tus intenciones, casi puedo leer tu mente, y sé que quieres tocar cada centímetro de mi cuerpo. Pero no, no te voy a dejar, sólo me acerco para atar las manos al respaldo de la silla, y ver cómo me suplicas que te deje rozarme al menos.
Pero no, cariño, hoy no me vas a tocar.
Eh, no jadees, los dos sabemos que estas situaciones te encantan, así que tranquilo, nos vamos a tomar nuestro tiempo. Deja que me agache y te ate también las piernas, no sea que quieras escaparte... Así, perfecto.
Dime, ¿te gusta la sensación? No puedes moverte libremente, no podrás tocarme, ni abrazarme, pero sí besarme...
Oh, lo había olvidado.
Ni siquiera eso.
Abre la boca, mi amor, y tranquilo, no te voy a meter nada...Salvo mi tanga negro, ese que tanto te gusta. Muerde, amor. ¿Te gusta cómo sabe?
Y ahora, vamos a lo último.
Cierra los ojos, no tardarás en volver a abrirlos. Lo siento si aprieto la venda demasiado, quiero asegurarme que no veas nada.
Bien, empecemos a jugar. ¿Me notas encima tuya? Oh, ya lo creo, la he sentido crecer ahí abajo. Tsh, no quieras soltarte. No vas a lograrlo.
Dime, ¿te gusta cómo muevo mis caderas sobre ti, mientras tú no puedes ni verlo? Pero lo sientes, sé que lo sientes, esa cosita de ahí abajo sigue creciendo, oigo tus gemidos, y tu respiración entrecortada, y no puedo evitar una sonrisa de suficiencia.
Vamos al siguiente nivel, nene.
Vaya, qué considerado, son los vaqueros que más me gustan...Lástima que vayan a acabar rotos. ¿Lo has oído? Era la cremallera. Sí, ha saltado. Sí, lo he hecho yo. ¿Y esto? Los boxers que te regalé. Qué mono, pero, ¿sabes qué? Ahora mismo sobran.
Vaya, no he tenido ni que bajarlos, ha salido sola...Sí que tienes ganas. Tranquilo, cariño, me lo voy a tomar con calma, relájate y disfruta del tacto de mi lengua sobre tu parte baja.
Me gusta la punta, es suave y sonrosada, pero tiene un sabor raro, más picante que el resto de tu aparato. Uhm...Esto está mejor...Tenerla toda dentro hace que los sabores se mezclen mejor.
Vaya, cómo gimes, ¿te gusta, corazón? No te preocupes, acabamos de empezar, aún no llega lo mejor...
¿Lo sientes? Mi lengua haciendo círculos en torno a tu rabo, lamiendo despacio, con cuidado, mojando cada poro con mi saliva.
Eso, sigue gimiendo...
Oh, está empezando a palpitar...Me encanta, significa que voy bien. Pero sé de algo que te va a volver loco. Despacito, subo mi legua por tu miembro, hasta la punta, lamiendo poco, y rápido, y luego chupando un poco.
Ah, qué jadeo...Vuelve a hacerlo, amor. Suplícame que lo repita. Gime para mi.
Vuelvo a hacerlo de nuevo, chupo con fuerza, pero lento, mirándote a los ojos, tapados por la venda, tratando de adivinar el brillo febril que tienen.
Otro jadeo. Chupo con más fuerza. Palpita.
Oh...Hay algo líquido en mis labios...
¿Tan pronto...? Bueno, cariño, no importa...
Acaba de empezar la diversión.
